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15 ago. 2016

Es positivo tener una musa?


El término musa nace con la pintura y escultura, son muchos los grandes artistas de todas las épocas que han realizado sus mayores creaciones inspirados por personas que aumentaban su creatividad solo con su presencia, pero no hablaremos más de pintura, escultura o cine (Woody Allen es el realizador que más enfatizó la figura de la musa con su ex esposa Mía Farrow).


En el proceso evolutivo de todo fotógrafo se suceden miles de modelos, desde los conocidos que posan cuando te acabas de comprar la cámara hasta las modelos de agencia que contratas para publicidad o te ceden para editoriales de revista, con una amplísima escala intermedia.

En cualquier nivel en el que nos encontremos somos conscientes de la importancia que tiene el modelo dentro de la sesión de fotos, con su comportamiento, posado y belleza puede hacer que obtengamos la mejor sesión hasta el momento de nuestra carrera o arruinarnos el día.

Generalmente el nivel de modelos con el que trabajamos suele ser constante, comportamiento mejor o peor, pero en belleza y calidad de posado suele haber una línea común para casi todos.

Lo interesante surge cuando tenemos un pico al alza en esa estadística, cuando nos encontramos con un modelo que aumenta (a nuestros ojos) el nivel de belleza pero también el de comportamiento y posado.

Es un flechazo profesional en toda regla, desde ese momento nuestra creatividad se dispara, no solo se nos ocurren mil ideas de encuadres y esquemas de iluminación para esa sesión, si no que brotan sin parar ideas y conceptos para realizar en el futuro, a ser posible con ese modelo.

Es inevitable que esto suceda, lo que tratamos en el artículo es si dejarnos llevar por el “flechazo” es positivo o no. Intentemos ser objetivos y pensemos en lo que nos aporta una musa y lo que nos perjudica.

Por un lado hacer sesiones con un modelo que no solo posa mejor y aporta más belleza que los demás nos produce mejores fotos de las que ya teníamos (ya os hablaba en artículos anteriores del blog de la importancia de aportar belleza porque los espectadores y clientes te juzgan mucho por la belleza que desprenden tus trabajos) si no que tenemos que valorar el brote de creatividad y lo que nos crecemos cuando tenemos que trabajar con un modelo que nos excita el cerebro (ojo que sólo os excite eso,  si no deberíamos llamarlo de otra forma, no musa…).

Las sesiones que realizarais en conjunto tendrían mucho nivel, y os esforzaríais mucho en tener los mejores maquillajes, peinados y estilismos, aparte conocerías lo mejor del modelo en cuanto a gestos, miradas por la cantidad de sesiones en común, por lo que estarías tocando techo en cuanto a ese momento de tu trayectoria.

Pero todo no son rosas, también hay espinas: puede que esa belleza o calidad de posado sea sólo percibido por ti, de modo que puede no estar dándonos tantos frutos la relación profesional.

Por otro lado tenemos la invasión de la web por parte de fotos del mismo modelo, eso no es tan positivo como estáis pensando, que Mario Testino haya fotografiado a Kate Moss tantas veces no supone más que una excepción aparte de no suponer esas sesiones ni el uno por mil del trabajo del peruano.

Estamos obviando por ser un artículo para fotógrafos la parte negativa que supone para la modelo, ya que por muy variado que sea nuestra forma de iluminar o retocar, nuestro estilo está muy plasmado en cada sesión y un modelo necesita muchísima variedad en su book.

Si observáis la web de cualquier gran fotógrafo veréis la cantidad tan variada de modelos en cuanto a rasgos, personalidades, procedencias, y aunque veáis el caso de Testino o el de Mario Sierra con Eugenia Silva y Laura Sánchez o el de Jaume de LaIguana con Elsa Pataki, no supone más que una confirmación de que todos acabamos teniendo musas en varios momentos de nuestra carrera.

Mi opinión personal es que busquéis sin cesar caras nuevas, que den variedad a vuestro portfolio y que vayan ampliando vuestra creatividad al ritmo adecuado, sin saltos. Cuando te guste mucho un modelo, fotografíalo con cabeza, una o dos sesiones al año como mucho. Pero esa es sólo mi opinión.

Termino con una definición ¿Cuándo un modelo es musa? Siempre que hagamos más de 5 sesiones con un mismo modelo siendo nosotros los que decidimos quién posa para dichas sesiones, estaremos hablando de musa, así que contad, contad las que tenéis o las que tengo yo en mi web…

4 comentarios :

  1. Muy interesante Fran. No me lo había planteado y sí es cierto que siempre hay alguna musa en mayor o menor medida. Muchas gracias.

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  2. A veces como dices, es inevitable, cuando te surge una idea nueva, siempre hay una cara o alguien en concreto que te viene a mente, y suele ser con quien ya has trabajado anteriormente.

    Muchas gracias por tus posts.

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  3. Que entrada mas interesante. Pienso que a veces tener musas dificulta el trabajo con otras que no lo son, ya que nos mal acostumbramos o queremos ver en otros eso que tiene esa persona que nos inspira. Saludos desde www.jualferx.blogspot.com

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  4. Fantástico artículo, me encanta. Cierto que sigo tu línea desde hace tiempos.

    Debo confesar que si, tengo musa.
    Y confieso también, que mi creatividad se ha disparado con ella.

    Me permite avanzar, crear, diseñar... y fotografiar, porque soy fotógrafo.
    En mi lema de "pasito a pasito".... ha sido un gran salto.

    Saludos, Óscar Martín.

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